miércoles, 19 de mayo de 2010

Lo siento, Caguas, te robaron el título...



"Vente con nosotros

y no mires atrás,

estamos juntos hasta el fin.


Somos lo que hacemos,

no pidas perdón.

Que el viento sople a tu favor."


- Mägo de Oz


El país que todos queremos ya existe. El nuevo país se desarrolló sin darnos cuenta. Es producto de la mejor inversión que puede tener un gobierno. Es producto de jóvenes pensantes, esperanzados, pero no ingenuos. Mentes llenas de deseos de cambio, piquiña de dejar su huella para un mejor mañana, y reconocimiento claro de poder lograrlo. En nuestro nuevo país hay reclamos plausibles y justificables, sacrificios inevitables, cordura, y un, muy alerta, sentimiento de emergencia de permanecer fuerte como columna hasta que se nos atienda. Este nuevo país comenzó lleno de inmaduros profesionales que cambiaron de color ante los ojos de la Isla que día a día los rebusca, minuto a minuto; ahora son líderes, cada uno con su rol, pero imprescindibles ante lo que se está logrando. Hay futuros médicos, psicólogos, maestros, abogadas, arquitectos, actrices, músicos, atletas, ingenieros, científicos, gerentes, secretarias, empleados. Estudiantes, huelguistas, soñadores.


En nuestro país no permitimos que nuestro futuro permanezca en manos ajenas a la realidad en la cual vivimos. Discutimos arduamente los senderos y estrategias a seguir. Cada uno tiene que ver con lo que se hace y se busca lograr. Olvida el granito de arena, aquí cada uno pone su saco.

En nuestro país hay huertos agrícolas, los cuales metafóricamente representan nuestra lucha… se siembra, crece y da frutos. El alimento se ha tratado de evitar, como otros bloqueos históricos que la historia absolverá, pero como entes creativos nos la seguimos buscando para sobrevivir; la base de nuestro apoyo, nuestros padres y madres, amigos, amigas, el Pueblo entero que nos respalda, ha llenado nuestras manos, y mermado cualquier necesidad que uno pueda tener acá adentro. Sigan restringiendo cosas, pues serán las que en par de horas nos sobrarán.


Intentan hacernos perecer no sólo físicamente, sino emocionalmente. Es extremadamente traumático tener que saludar, darle un abrazo y besar, a la persona que más uno quiere a través de una reja, con custodia policiaca, como si uno hubiera cometido un crimen, como si quien está adentro del Recinto no quisiera lo mejor para su Universidad… ¿Qué carajos sabe un gobernante que nunca ha pisado este Recinto? Deja de insistir en ver mi Universidad cómo números en una tabla, no la compares a una universidad privada, cada estudiante que pasa y se gradúa de aquí es una inversión para la crisis económica de la cual tanto te quejas. Somos tu mejor plan anti-crimen, la educación rompe ciclos, de pobreza, de criminalidad, ciclos que se mantienen si sigues marginándolos, se mas consciente de lo que tienes al frente. Somos no sólo el futuro… sino, el Presente. Y el presente lo vamos a tomar, así que vente de nuestro lado, o luego no te quejes.




No hay manera que nos puedas sacar de aquí… puedes desalojarnos con tu división de Operaciones Tácticas, y a la hora vamos a estar devuelta dentro del Recinto. Estás luchando contra la fortaleza individual de cada persona, de cada estudiante que, aunque no tenga macana y casco, tiene la razón de ser de estar aquí, y como cree irreductiblemente en lo que lucha, no se le puede reducir a términos físicos, sino ideológicos y socio-conscientes.


No vuelvas a decir que atentamos contra la mayoría del estudiantado. Si existe tanta urgencia por terminar el semestre, ¿por qué no se levantó la Huelga en la Asamblea que acondicionaste a tus caprichos? Queda totalmente evidenciado que existe más urgencia de tocar el tema que afecta a miles de estudiantes futuros, generación tras generación, que el que afecta a algunos este semestre… este semestre, enero a mayo de 2010, 5 meses dentro de un año… yo lucho por la eternidad… yo lucho por los derechos que se mantendrán hasta que ninguno de nosotros permanezca en lo que signifique Universidad. Hoy día gozamos de tantos derechos que se toman por sentados que antes significaron sangre y sacrificio para quienes los consiguieron. Tú, mujer que me lees, tú, negro que me lees, tú, persona marginada, pobre, burlada, olvidada, que me lees, este es tu Nuevo País. Lucho por poder añadir una categoría a esa lista. Nadie nos va a parar.


Lo siento, Caguas… te robaron el título. En mi país no vivimos arrodillados ante el abuso y la injusticia. En este Nuevo País no permitimos que personas enajenadas a nuestros sentimientos decidan por nosotros. Somos estudiantes… futuros profesionales… de la generación del "¡Basta ya!". Somos imprescindibles a la eficiencia y éxito de la Tierra en la cual vivimos, y dentro de todo, somos desprendidos. Desprendidos ante lo cual nos pueda afectar, pero beneficiará a aquel que aun no puede leer estas humildes letras. Desprendidos, pues no sabemos como esto acabará para nosotros; podría significar hasta nuestra expulsión de nuestra Alma Mater, pero jamás el desprendimiento de nuestra huella en Ella. Porque somos no más que simples, pequeños estudiantes sonrientes, pero somos el futuro irremplazable de los 100 x 35 que tanto adoramos, y los líderes del Nuevo País que hemos creado pero nunca dejaremos ir.


Podemos intentar devolver todo a la normalidad… Podemos rondar los pasillos y salones que calificarán nuestras clases matriculadas, las cuales jamás sobrepasarán las aprendidas en cada portón, y tendremos cada uno de nosotros, los y las estudiantes en Huelga, una sutil guiñada de "yo viví eso", un inevitable flow al caminar de "yo construí esto", porque aunque pase desapercibido por algunos, es algo que inherentemente vivirá en nosotros, por la hermandad y amistad que creamos uniéndonos como uno durante tanto tiempo por un mismo fin. Esta alma de lucha se creo en nosotros a través de miedos de fracaso que fueron derrotados por la luz de nuestros ojos al ver que demasiadas personas dependían de la esperanza de nuestros actos; a través de las dudas y cuestionamientos que surgieron al saber que compañeros nuestros de clase se podrían quedar sin verano o ceremonia de graduación, pero que eran, y son, más los que nos han agradecido con lagrimas, apretones de manos y abrazos sabiendo que su futuro yace en cada paso y puño nuestro.


Somos lo que cada Pueblo debe ser. No existe la criminalidad, no existe el mal deseo; puede, de vez en cuando, haber diferencias en estrategias de lucha o pensar, pero son resolvibles con una simple conversación o dialogo, el cual no paramos de exigir de una administración que nos dio la espalda como estudiantes, y nos considera criminales. Esas diferencias nos hacen más fuertes como movimiento, pues, nunca se ha llegado a un consenso, si antes no hubo una diferencia; permitimos que cada perspectiva dé su parecer, y nuestro discurso se nutre de las miles de caras que tienen algo que aportar. Somos no sólo un Nuevo País, sino una imagen y rubrica de lo cual cada Sociedad debe ser. Un país que se escucha, que se toma en cuenta, que no cede, que se alimenta de lo que ha logrado, del apoyo de su Gente, y de lo que no pueda dejar atrás. El que no esté aquí, sencillamente, nunca entenderá.


domingo, 25 de abril de 2010

Anoche corrí bici por mi Universidad

Anoche corrí bici por mi Universidad… qué imagen más caótica. Ya que la mayoría de los estudiantes en huelga se encuentran en los distintos portones del Recinto riopiedrense, las inmediaciones entre los mismos están prácticamente vacías, y, como dice Miguel de Unamuno, "En la soledad es que uno se encuentra a sí mismo". El caos al que me refiero no es una negativo, al revés, lo caótico transforma, y eso es precisamente lo que ha sido este proceso que llevamos a cabo los estudiantes: una transformación.


Repito… ayer corrí bici por mi Universidad. ¿Saben hace cuánto no montaba una bicicleta? Desde que tengo automóvil no lo había hecho por ocio, y mucho menos por necesidad. El proceso de defender la educación pública en nuestra Universidad me ha devuelto la esencia en innumerables renglones. He hecho cosas durante la huelga que no hacía desde mi niñez, como jugar charadas y juegos de cartas, para mantenernos despiertos hasta altas horas de la noche, velando por la seguridad de compañeros y compañeras que descansan para luego velar por la nuestra.


El proceso también ha servido para organizarnos como movimiento estudiantil. Empezamos de no saber cómo y dónde íbamos a acampar durante el paro de cuarenta y ocho horas, y ya tenemos hasta sistema de reciclaje, cajones plásticos para dividir y organizar ciertas cosas, varias carpas, casetas y hamacas que cualquiera puede usar cuando lo necesite, pupitres en un área un poco aparte para el que desee estudiar en paz, en fin, hemos creado un pequeño ecosistema estudiantil, donde aseguramos cubrir nuestras necesidades básicas a la vez que aseguramos cumplir con la misión por la cual estamos ahí en primer lugar. En cuanto al movimiento, en términos políticos, fui parte del proceso huelgario en 2005, y nunca pensé poder ver a un movimiento tan unido, tan abierto al dialogo, tan inteligente, y tan decidido a triunfar, y con posibilidades grandísimas de lograrlo, como éste. No soy el único que se da cuenta de esto, y por lo tanto nuestro animo es irreductible.


El proceso nos ha hecho entender lo que son realmente necesidades básicas, que en nuestra vida deseamos y gastamos en cosas que realmente no hacen falta. Llevo ya casi una semana sin depender tanto del Internet para información, he vuelto a coger un periódico en mis manos para leerlo, he charlado con mis panas y otras personas sin necesidad de un teclado, he vuelto a entender la importancia de un buen apretón de manos y un verdadero abrazo, de esos que dicen "estoy contigo" o "te quiero, hermano o hermana".


Los estudiantes hemos implantado una ley seca, algo rigurosamente constatado a través de todos los portones del Recinto. Esto ha sido algo totalmente revitalizador. No es que siempre que salía tenía que beber, pero se ha vuelto tan parte de nuestros jangueos el siempre darse par de cervezas, que este proceso nos ha llevado a entender que el alcohol en realidad no hace falta para pasarla bien.


Leerás esto y dirás, "Coño, José era un ermitaño, siempre pegado al Internet, y un alcohólico, que siempre bebía cuando salía.", lo cual no es cierto en lo más mínimo; sencillamente, hay procesos que hacen crecer a uno, y hacen que uno se dé cuenta de comportamientos que uno lleva a cabo que no son tan necesarios, y de lo que realmente lo es, como: la amistad, la hermandad, y nunca perder la esencia propia.


La hermandad se crea en los portones, compartiendo con tus compañeros y compañeras de clase en otro entorno más allá del salón, pero igualmente enriquecedor y educativo. Si no hay música que escuchar, la creamos; si no hay un juego que jugar, usamos nuestra creatividad; si hay violencia, le tiramos flores y pétalos; y ante la intransigencia, insistimos en el dialogo y el movimiento pacífico. Como estudiantes, hemos llegado a asumir nuestro turno al bate en la historia… y será un jonrón con bases llenas.